Misión 01/09: Destino Aeropuerto Central de Ciudad Real 17/01/09
Por Javier Bozzino
Con el nombre en clave “La invasión de Ciudad Real” se gestó una misión cuyo objetivo era estrenar el recién inaugurado, aeropuerto Central de Ciudad Real.
Esto es lo que deberíamos haber visto si no hubiese sido por la niebla
Participaron cinco tripulaciones voluntarias de expertos pilotos en el noble arte del vuelo Visual. En el destino los esperaban las fuerzas locales. Se habían preparado festejos cuya imp0rtancia estarían a la altura del logro conseguido.
Alguna e las aeronaves participantes
El primer intento fijado el 10 de Enero, fue aplazado por el mal tiempo reinante, marcado por copiosas nevadas.
El Sábado 17, y tras una semana complicada, climatológicamente hablando, se abría una ventana, según las previsiones, que aún no durando mucho, un día a lo sumo, permitiría las condiciones mínimas para concluir el raid con ciertas garantías de éxito. Con estas perspectivas se dio luz verde a la misión, comunicándose a las tripulaciones los detalles del plan de vuelo.
La hora estimada de despegue de la primera aeronave se fijó las 10:30, y el briefing a las 09:15 am, y durante el cual se repasaron todos los aspectos relevantes del vuelo, puntos de referencia de paso, rumbos, tiempos, así como los alternativos en caso de encontrar dificultades. Estos serían: LECU, Cuatrovientos, siguiendo en ruta al norte y LEBA, Córdoba, en ruta inversa. Sería necesario probar el sobrevuelo de los puntos especificados presentando fotografías de los mismos.
Las previsiones solo se cumplieron a medias. Mientras en nuestro aeropuerto base lucía el sol, el destino permanecía escondido tras una espesa niebla.
Con la última previsión meteorológica sincronizamos relojes, partiendo las tripulaciones hacia la plataforma, donde se encontraban estacionadas las aeronaves.
Las tripulaciones, momentos antes de la salida
En permanente comunicación con nuestros anfitriones y en espera de las evoluciones de la climatología, las tripulaciones se enfrascaban en las tareas previas y necesarias, a cualquier vuelo. Mientras unos repostaban, otros realizaban la inspección prevuelo o repasaban la documentación de la ruta. Haciendo honor a la verdad, desde hacía mucho tiempo, no se veía tanta actividad en la plataforma de aviación general del sevillano aeropuerto de San Pablo.
En la confianza de que el aumento de la radiación solar, fruto del avance del día, ayudase a disipar la niebla que persistía sobre el objetivo, se dio orden de despegue. La formación se desviaba hacia uno de los alternativos, donde se realizaría una primera toma, Córdoba. Desde allí, y una vez consultados los datos meteorológicos, se tomaría la decisión del siguiente paso a seguir.
Así, uno a uno fueron cobrando vida los motores de las aeronaves, hasta completar cinco.
Con parámetros de motor en verde, los comandantes fueron contactando con torre en 118.1, solicitando datos y autorización para rodar.
Rodando a cabecera de la 09
Tan inusual fue que cinco aeronaves ligeras coincidieran, que se activo la frecuencia de tierra de San Pablo, en 121,7 MHz, desde donde se organizó el rodaje de las aeronaves hasta el punto de espera de la pista en servicio, la 09, en Romeo 1, y que tras “hacer buena la posición”, fueron transferidos a torre, en 118.1 MHz para autorizaciones de despegue.
Contemplar cinco avionetas en cola, debió ser un espectáculo para el pasaje y la tripulación de sendos Airbus, uno de Iberia y otro de vueling, que despegaban a esa hora y que también se dirigían a la cabecera de la pista 09. Ellos lo hicieron por “Romeo 2” y con preferencia de paso.
Tráfico heavy
Una vez despegaron, recibió autorización de “entrar y alinear” el primero de los nuestros. Tras su despegue, la secuencia se repitió para cada uno de los restantes integrantes de la escuadrilla, manteniendo siempre contacto visual con el precedente.
Vista de la terminal de San pablo tras el despegue
Una vez sobre Brenes, punto de notificación norte, o November, como se le conoce en el idioma aeronáutico, y que define el límite de la zona de control de la torre, fuimos transferidos a Sevilla Control el 120,8 MHz. En estos momentos, la frecuencia se llena de “Eco Charlies”, robándole por un día, el protagonismo a los códigos de compañía.
Con solo 35 minutos de vuelo, ajustamos la altitud a 1300 ft. Altitud obligatoria para comenzar la aproximación al aeropuerto Cordobés desde Almodóvar del Rio, punto de notificación Oeste o Wisqui, como se le denomina en el argot aeronáutico. Una vez sobre él, nos despedimos de Sevilla Control y sintonizando nuestros emisores en la frecuencia del aeródromo en 118,3 Mhz.
Imponente castillo de Almodóvar del Río
Con la misma profesionalidad, seguridad y eficacia de los controladores, tomamos el relevo, al ser un aeródromo no controlado. El la frecuencia se suceden los mensajes en los que secuencialmente nos identificamos, comunicamos nuestra posición e intenciones, y nos organizamos con el tráfico local. Todo en perfecta sincronía.
El procedimiento de aproximación sigue el trazado del AVE, dejándolo la vía a la derecha, hasta el momento donde se vira hacia la torre par interceptar el hipódromo del circuito de tránsito. La pista en servicio es la 03, por lo que la incorporación será en el tramo viento en cola izquierda a la citada pista.
Vista de la pista 03 en base izquierda
Una a una las aeronaves van tomando tierra
Así lucía la plataforma, frente a la terminal
Una vez en tierra, las condiciones meteorológicas en destino no mejoraban, ni parecía tener intención de hacerlo. La misión se cancelaba. Allí mismo se decidió al mas puro estilo asambleario el destino del día, bajo la atenta mirada de los dos venerables DC7. Mudos testigos del devenir aeronáutico cordobés.
Los viejos DC7 frente a la cafetería
La opción mas votada fue la de invertir el día en la capital cordobesa, en cuyo centro histórico almorzamos, y donde compartimos en entrañable tertulia, vivencias aeronáuticas, tanto propias como ajenas.
En el restaurante
Entra las anécdotas de ese día, están el ser testigo d excepción del despegue del helicóptero del 061, el fugaz encuentro en un semáforo, con un viejo aficionado y piloto, Manuel Benitez “el Cordobés”, o que en las votaciones alguien “olvidase” votar la opción que el mismo proponía.
Repostando
Tras la sobremesa es hora de plantearnos el regreso, antes de que la llegada del ocaso oficial lo impida. Tras repetir las operaciones inherentes a cada vuelo, y ya con las sobras y los tonos amarillentos propios del atardecer, comenzamos a rodar a la cabecera de la pista 21, y despegar con destino a nuestra base. Aun no habiendo cumplido nuestro objetivo hemos pasado un magnífico día, que la tripulación de la HF, celebra con una toma de precisión “Full Flaps” sobre los números de la 09.
Pista 09 de San Pablo
Rodando a estacionamiento
Una vez todos el tierra, y ya con las aeronaves sujetas a plataforma, el sentimiento general es de satisfacción. Había sido un día especial.
Emulando a Robert Duball en Apocalyse Now, “Aquella plataforma olía…a victoria de la aviación general”.