Misión 02/09: Destino Aeropuerto Central de Ciudad Real 16/05/09 (Tercer intento)
Por Javier Bozzino
A la tercera va la vencida.
El Sábado 16 de Mayo, y tras dos aplazamientos debido a la mala climatología, ha culminado con éxito el raid que con el nombre en clave “La invasión de Ciudad Real”, tenía como objetivo estrenar el recién inaugurado, aeropuerto Central de Ciudad Real.
La respuesta a esta convocatoria ha sido masiva, participando ocho aeronaves: siete avionetas y un helicóptero.
CS-HGT, EC-KZH, EC-IHF, EC-JCI, EC-DEE, EC-KLQ, EC-HCJ y EC-JLJ
Al no partir todas las aeronaves de la misma base, son los medios telemáticos los usados para comunicar los detalles del vuelo. El despegue se fija una hora que permita la reunión de todas las aeronaves sobre punto de notificación sierra del aeropuerto manchego y desde donde serán guiadas en su aproximación a la pista.
Mapa de la Ruta
Para el grupo mayoritario de la expedición, las aeronaves basadas en el aeropuerto de San Pablo, se fija la hora de despegue a las 10:00, y el briefing a las 09:15 am. En esta ocasión la climatología es perfecta.
Las tripulaciones
Con los detalles del vuelo, las tripulaciones se dirigen a plataforma, donde realizan los chequeos reglamentarios, y tras los cuales, uno a uno van cobrando vida los motores. Todos, salvo la EC-IHF, cuyo motor se niega a arrancar. Problemas que, aunque afortunadamente solucionados con la ayuda de la tripulación de la EC-KZH, provocan que salieran con algo de retraso, convirtiéndolo en el avión escoba. Solo tras una navegación impecable consigue recuperar el tiempo de retraso, y alcanza el punto de reunión a la hora fijada.
El día es ideal para la navegación visual
Durante el vuelo, los controladores de las distintas áreas de control a las que son transferidas, facilitan información de tráfico aéreo, así como las posiciones relativas entre las distintas aeronaves. Llegado este momento del vuelo, la HF recuperaba posiciones en la formación y la EC-KZH se gana el apodo de “Schumaker”, gracias a una GS de 135 nudos, que le permiten los 235 caballos de su motor, yendo en cabeza de la expedición.
Para seguridad de la formación, los integrantes de la misma se mantienen en permanente contacto a través de la frecuencia 123,4.
A pocas millas del objetivo, son transferidos a la frecuencia correspondiente a aprox de Ciudad Real, quien suministra información de tráfico en la aproximación al aeropuerto. En palabra de los propios controladores, la sincronización ha sido perfecta, observando en sus pantallas como los distintos contactos se van alineando, casi no siendo necesaria su intervención, escalonándose los pilotos para la entrada secuencial en el circuito de tráfico. Todos son indicados a base derecha de la pista
Para alguno, es cuestión de seguir al precedente, un método, aunque efectivo, poco romántico, de encontrar un aeródromo.
Una vez en tierra son guiados a la plataforma, no de aviación general, todavía en obras, si no a la inmensa plataforma de aviación comercial, y estacionados en filas uno tras otros.
Una vez realizadas las operaciones y comprobaciones necesarias de final de vuelo, y aseguradas las aeronaves, somos trasportados a la entrada de la terminal por los servicios de handling, y donde nos esperaban los responsables del aeropuerto.
Cumplimentadas las acreditaciones volvemos a pasar el control de seguridad, para en esta ocasión, dirigirnos a una jardinera, flamante, que sería nuestro transporte por las instalaciones del aeropuerto. Nuestro guía Sr. Don José López, Director de desarrollo comercial.
A lo largo de la mañana y con las detalladas explicaciones sobre el presente y futuro del aeropuerto central de Ciudad de Real, aeropuerto con vocación al sector de carga, vamos visitando todas las instalaciones.
Una de las mas especiales es la morada de los Halcones, vigilantes de que los cielos del entorno cercano a las pistas, y que los mantienen limpios de aves que pudiesen poner en peligro la seguridad de las operaciones. Su cuidador y su responsable, el halconero, nos presenta a los animales, alguno ya conocido por alguna tripulación que lo localizó realizando su trabajo, mientras completaba la aproximación final.
A los bomberos no los pudimos visitar por problemas de agenda, pero si la torre de control, en cuyo ascensor la mitad de la expedición queda encerrada por unos “gramitos de nada”. En palabras del técnico que nos rescató.
Subsanada la incidencia y realizadas las correctas operaciones de carga de los elevadores, ascendemos a la Torre de Control, centro de mando del aeropuerto, donde somos recibidos por sus moradores, los controladores, quienes nos enseñan las instalaciones con todo lujo de detalles. Hay que reconocer que la vista desde ella del aeropuerto, con esos grandes cristales, es impresionante.
Con la visita a la torre concluye nuestra visita al Aeropuerto Central de Ciudad Real, pero antes de marcharnos hacemos entrega, de un giraldillo, en recuerdo de nuestra visita, “simbolizando con esta entrega, nuestro deseo de que, como veleta que es, le indique la dirección de los mejores vientos, que lleven la empresa, de este nuevo aeropuerto Central de Ciudad Real, al mejor puerto posible”, en palabras de nuestro presidente.
Es hora de comer, por lo que, haciendo uso de transporte terrestre, nos trasladamos al pueblo cercano de Corral de Calatrava, para degustar productos típicos de la tierra y compartir una sobremesa de amigable charla.
De vuelta en el aeropuerto, y cumplimentados los trámites de rigor, confección del plan de vuelo, pago de tasas y paso del control de seguridad, las tripulaciones son transportadas de vuelta a las aeronaves.
Vista de la plataforma desde la oficina de planes de vuelo
Ya en plataforma y realizadas las comprobaciones prevuelo, uno a uno, van poniéndose en marcha los motores. La frecuencia de torre, otrora aletargada por la ausencia de operaciones, hierve de actividad con las comunicaciones de las tripulaciones, solicitando permiso para rodar.
Una tras otra despegan con rumbo a punto de notificación Sierra, que marcará la salida del circuito de tráfico. El viento de cara es apreciable, por lo que para reducir el efecto del mismo se elige una altitud de 5500 pies.
Debido a un error al transcribir el plan de vuelo, el registro EC-IHF se convierte en EC-HIF, siendo su comandante, por motivo de este error, comandante de Airbus A320, modelo al que corresponde el registro equivocado.
Durante el vuelo de vuelta, la aeronaves EC-IHF y EC-JLJ, mantienen contacto visual, alternándose sus tripulaciones en el papel de la “gallina de arriba” y “la gallina de abajo”
La toma en la pista 27 de San Pablo puso fin a este segundo Raid.