I Encuentro Internacional de aviones Clásicos Principado de Asturias. Julio 2006
Por Javier Bozzino

El fin de semana comprendido entre el 21 y el 23 de Julio del 2006, se celebró en La Morgal, el Primer Encuentro de aviones Clásicos Principado de Asturias, evento al que asistieron dos tripulaciones del Real Aer0club de Sevilla, en sus correspondientes aeronaves. Aunque los aviones integrantes de nuestra flota ronda los 25 años de antigüedad, son "demasiado nuevos" para que reciban la calificación de clásicos, por lo que su participación fue designada como aeronaves de apoyo. Es momento de destacar, que esta "juventud" , no solo de nuestras aeronaves, si no, de muchas de la que todavía surcan los cielos en todo el planeta, es exponente de los criterios de seguridad, durabilidad y fiabilidad con las que fueron y son fabricadas, mismos criterios que se aplican a lo largo de toda su vida operativa en su mantenimiento.
Aunque la organización y el número de participantes era suficiente aliciente para asistir, no lo era menos el vuelo, que suponía cruzar la península prácticamente entera de Sur a Norte. Debido a una meteorología en la zona dudosa aquel fin de semana, y a lo sabios consejos de los compañeros de Real Aeroclub de Asturias, que nos informaron de la cambiante meteorología, prácticamente en tiempo real, planeamos el vuelo con una escala intermedia en Salamanca, lo que nos permitirá repostar y afrontar, con reservas de combustibles suficientes, cualquier contratiempo meteorológico, y llegado el caso buscar un alternativo.
Con estos planeamientos, despegamos del aeropuerto de Sevilla el viernes a primera hora de la tarde, con bastante calor, rumbo a nuestras primera escala, Salamanca, y con unas previsiones meteorológicas poco halagüeñas para el aeródromo de la Morgal, aunque buenas para el Aeropuerto de Asturias, nuestro alternativo. Elegimos un nivel de vuelo, en torno a lo 10.000 pies, altitud a la que estar mas fresquitos. Tras repostar en Salamanca, y sin mayores contratiempos, despegamos hacia La Morgal. El buen tiempo y la calima fue fue la tónica general, hasta pasado león, donde comienzan las montañas, encontrándonos a partir de aquí bastantes formaciones nubosas. Mirando hacia el este, se observaba bastante actividad, con mucho desarrollo vertical. Ante la imposibilidad de entrar directamente en la Morgal, por el techo de nubes, y asesorados por los controladores del Aeropuerto de Asturias, nos dirigimos a la costa , desde donde pusimos de nuevo rumbo a nuestro destino, esta vez por debajo de la capa de nubes.
Ya en tierra, la organización nos confirmó que habíamos sido de los pocos "afortunados" que lo habían conseguido, ya que muchas tripulaciones, entre la que e encontraban, 18 procedentes de Suiza, se habían visto obligados a dar la vuelta. Los desarrollos que habíamos visto al este de nuestra ruta, habían sido los responsables. Asegurados las aeronaves en tierra, nos reunimos con el resto de participantes en la cena de recepción, donde fuimos agasajados con abundantes viandas propias del lugar, regadas con "culines" de exquisita sidra. Entre los que allí estábamos, también los había quien debido a las tormentas antes mencionadas, se habían visto obligados a aterrizar en otro aeropuerto y terminar el viaje en coche, como fue el caso del North American T6 de la Fundación Aérea de la Comunidad Valenciana (FACV).
Al día siguiente, sábado, y tras un merecido descanso, volvimos al aeródromo, desde donde se desarrollarían el grueso de actividades. Allí estaban la Piper PA20 perteneciente a las filas de la FIO y bautizada con el nombre de "Virgen de Covadonga", tripulada por Avelino González y Gonzalo, Una Jodel D92, como "clásicos"; El Sukhoy del RACE tripulado por Ramón Casquero y Jose Luis Olias, junto al reto de aeronaves, como "apoyo".
Aunque el día amaneció con bastantes nubes, en el transcurso de la mañana iba despejándose, lo que animó al vuelo pronto y contribuyó a la asistencia de público, para los que abrimos nuestros aviones y con quien compartimos nuestra afición.
Uno de los primeros vuelos fue recoger el North American T6 Texan de la FACV, a la postre, indiscutible protagonista de las jornadas, junto con un avión menos clásico, el Sukhoi Su 29 del RACE. El Sukhoi saldría al encuentro del T6, para una sesión fotográfica sobre la costa asturiana. En la imagen, Jose Luis Olias, presidente del RACE, ultima los detalles del encuentro, con la tripulación que lleva tanto al piloto del T6, Vicente Honorato, como al afamado fotógrafo Robin D.W. Norton.
Solo queda esperar la comunicación del despegue del T6.
Y ya abordo, listos para arrancar motor, para cuando esté en las proximidades.
Saliendo al encuentro.
El sol ya calienta, y nosotros también buscamos una sombrita...
...y no es lo mismo una Cessna que una Piper...
Mientras regresaban aprovechamos para echar un vistazo a las instalaciones y a su historia.
El Aeródromo de la Morgal, nace como idea, seguramente en 1924, a raíz de un vuelo militar solo de observación realizado sobre tierras asturianas. Su misión: localizar un terreno adecuado donde instalar un campo de aviación militar. Pero no es hasta septiembre de 1929, cuando se realizan los primeros aterrizajes, en un explanada en LLanera, realizados por aviones procedentes de la base de León, que visitan Oviedo con las fiestas de San Mateo.
Una situación política convulsa y la revolución de 1934, retrasan la construcción de instalaciones hasta 1936. El desarrollo y ampliación de estas primeras instalaciones convertirían al aeródromo de La Morgal en el primer aeropuerto comercial de Asturias.
Con el estallido del Guerra Civil, se habilitan aeródromos en LLanes, Carreño, Colunga, Siero y Jarrio. Aeródromos, que en la mayoría de los casos no pasaban de una explanada, y unos improvisados cobertizos, durmiendo los aviones bajo una lona o bajo los árboles. Terminada la contienda quedaron en desuso, sobreviviendo a la misma, los por entonces, aeródromos militares de de LLanes y Lugo de LLanera (la Morgal).
En el año 1952, la compañía Aviaco, establece una línea regular que une Oviedo con Madrid, vuelos que realiza con aviones del tipo Bristol 170, basados en el aeródromo militar de la Morgal y a cuyo primer aterrizaje acuden 10.000 personas.
En 1963 se cierra al tráfico comercial, aduciendo cuestiones técnicas, lo que deja a Asturias sin comunicaciones aéreas durante un periodo de cinco años, mientras se termina el actual aeropuerto, situdo en las proximidades de Santiago del Monte, junto a la costa.
A esta salida de la aviación comercial, le siguió, en fechas posteriores, la del Ejército del Aire, quedando el aeródromo semiabandonado y con un futuro incierto, hasta que fue rehabilitado, haciéndose cargo del el gobierno del Principado de Asturias, que lo ha transformado en un centro de ocio y deportes, manteniendo sus instalaciones aéreas, y compartiéndolas con los Bomberos y con la Guardia Civil.
El aeródromo de Llanes corrió peor suerte, actualmente es un campo de golf.
Para saber mas;«Historia de los aeropuertos de Asturias», libro publicado recientemente por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena).
Instalaciones de la Morgal, en la que tiene su sede el Real Aeroclub de Asturias. Inmenso hangar con calle de rodaje interior, su techo de zinc y su estructura roblonada, ingenierías de tiempos pasados.
Ese día los bomberos tuvieron bastante trabajo.
Con una pasada anunciaban su llegada el Sukhoi del RACE, seguido del North American T6 Texan de la FACV.
En tierra, el Texan luce impresionante. Así lo corrobora, el público que se acerca a contemplarlo.
Confirmada la ausencia del Hispano Aviación HA220 Supersaeta de la FACV, debido a problemas técnicos, se cerró definitivamente la lista de participantes.
Nosotros salimos a volar, a contemplar la costa asturiana, en estos vuelos nos acompañaron gentes de allí, personas con la que compartimos poder contemplar su tierra como lo hacen los pájaros.
Tras una intensa mañana, llega la hora de reponer fuerzas. El almuerzo se celebra en el hangar con un menú genuino...fabada asturiana y sidra artesanal, de las que dimos justa cuenta. Algunos nos atrevimos con más de un plato.
Tras el preceptivo descanso tras el almuerzo, continua el programa de vuelos, siendo el Texan y el Sukhoi los que tuvieron mayor carga de trabajo.
Entre los afortunados y privilegiados que los volaron, está el que os escribe, que lo hizo en el Texan...Gracias a su comandante, Vicente Honorato que accedió a llevarme, y a su copiloto Rafael Jimenez, que me cedió su sitio.
...y nuestros compañeros Beaterio y Salvador que lo hicieron el el Sukhoi, por cortesía de RACE y Ramón Casquero, su piloto.
Con las últimas luces del día nos retiramos al hotel, para descansar un poco, tomar una ducha y vestirnos para la cena. Cena que sería a la postre la de clausura, ya que la mañana siguiente, amaneció con una meteorología inestable, la nubosidad iba en aumento y amenazaba con cerrarse, por lo que decidimos regresar a nuestros puntos de origen, a primera hora y antes de que el tiempo lo impidiera. Para esta ocasión elegimos un vuelo directo, sin escalas.
No queremos terminar esta crónica, sin expresar nuestro agradecimiento, reconocimiento y felicitación a los compañeros del Real Aeroclub de Asturias, por la organización del evento y desvelos pasados para que todo funcionara a la perfección, al RACE y al piloto del Sukhoi, a los miembros de la Fundación Aérea de la Comunidad valenciana y a todos cuantos han intervenido en que la experiencia haya sido un éxito, a pesar del tiempo y de la ausencias.