Melilla

El fin de semana del 14 y 15 me Julio del 2001 y respondiendo a una convocatoria con el sugerente título de "Melilla, ciudad abierta", pilotos del Real Aeroclub de Sevilla se prepararon para su aventura africana.

El vuelo se realizaría en una Cessna/Reims 177 RG con matrícula EC-FHE y la tripulación compuesta por los siguientes compañeros: Luis Iglesias, Manolo Larosa y Javier Bozzino (El que os escribe). Anteriormente a la fecha habíamos acordado asistir diferentes pilotos de toda España, cuyo único nexo de unión, hasta el momento, había sido nuestra conversaciones mantenidas en la lista de "Aviación Ligera". La realidad superó con creces las expectativas.

Como antecedente comentar que dicha convocatoria la realizaba el Patronato de Turismo del Gobierno de la Ciudad Autónoma, con la colaboración en la organización del Real Aeroclub de Valencia. Esta consistía en que el Gobierno Autónomo, junto a los colaboradores,  ofrecían a las intrépidas tripulaciones los traslados desde el aeropuerto, el alojamiento y las comidas, más aún, lo bordaron ofreciéndonos una visita panorámica guiada a la ciudad, en la cual aprendimos muchísimo de la historia de esta bonita ciudad. A cambio y a discreción de las tripulaciones le enseñaríamos a los melillenses su ciudad desde el aire.  Con estas perspectivas ¿Quien se puede negar?

El sábado 14, temprano, la tripulación estaba ya dispuesta para el salto. Tanques repostados, plan de vuelo hecho y como en Melilla no hay AVGas 100LL el cuarto puesto será ocupado por una preciosidad...50 litros de combustible. La meteorología es buena en cuanto a visibilidad, pero el viento es inquietante, aun conociendo el pronóstico nada nos hace sospechar, sobre todo por desconocimiento, lo que allí nos íbamos a encontrar. La fotillo de rigor y abordo. Tras el despegue el comandante elige un régimen de ascenso gradual y muy suave, que nos permita salvar con holgura las cotas mas altas que nos iremos encontrando a nuestro paso, pero permitiéndonos disfrutar del paisaje. La ruta elegida será, a la ida, directa saliendo mas o menos por Marbella a la costa y de ahí apoyados por el GPS, por el corredor de Melilla, a la vuelta buscando el punto W del TMA de Málaga y de ahí a la Juliana.

En ruta disfrutamos de las vistas de Ronda, de Grazalema, blanco pueblo de la serranía de Cádiz encaramado a la falda de una montaña. El viento nos empuja considerablemente, consiguiendo un crucero de casi 140 nudos...con la intensidad de la emoción casi no nos damos cuenta y estamos ya en la costa. No puedo evitar un nudo en la garganta cuando veo la inmensidad del mar, y mas desde 7000 ft. aquí no hay mucho donde elegir para una toma de emergencia. Toca navegar y confiar en los instrumentos, sobre todo en el GPS. Reconforta echar un vistazo hacia el oeste y ver el estrecho, o hacia atrás y ver la costa malagueña. Al frente nada mas que agua y abajo el intenso tráfico marítimo que se dirige al estrecho, en broma comentamos que llegado el caso uno podía elegir que barco lo recogería. Pronto divisamos las costas africanas, la silueta es inconfundible, vamos directos a Melilla. El vuelo ha sido rápido...demasiado, esto unido al embrujo de las primeras vistas de la Ciudad nos ha dejado demasiado altos para hacer un descenso directo, en contacto ya con torre, nos vemos obligados a hacer 360, esto nos permite disfrutar de maravillosas imágenes, puesto que no hay demasiado espacio y en las maniobra entramos y salimos del espacio marroquí. Una vez alcanzada la altitud correcta nos autorizan a entrar en circuito de tráfico, será viento en cola izquierda a la 33. El viento que nos trajo con tanta rapidez se cobra su factura, hay meneo!!. Ya en final y con autorización para aterrizar oímos a torre como nos dice que nos va a "cantar el viento", mala señal, hay ráfagas y de dirección variable. Nos ajustamos los atalajes. De repente... 20 nudos y casi totalmente cruzado...se me abren los ojos como platos...ya casi estamos...cruzamos el umbral...veo a Luis como se pelea con los mandos...Tomamos!!!!  Vamos rapidillos por el viento y el rasante que tiene la pista nos hace parecer que nos quedamos sin ella...Uff!!! es solo un efecto óptico. Rodamos a plataforma, ha sido intenso. Los conocedores de Melilla aseguran que la pista no está donde debe si no donde cabe. Después de este viaje reconozco unas ganas inmensas de volver, Melilla es una ciudad que encanta solo hay que ser precavido con las particularidades de su aeropuerto.

Una vez en la terminal, y tras presentarnos a los organizadores,  nos recoge un familiar de Manolo, militar destinado allí, que nos da una vuelta por la ciudad y con el que tomamos unas tapas de raya y unas cervezas que saben a gloria. Tras este tonificante refrigerio nos acompaña a la sede del Gobierno de la Ciudad Autónoma, donde hemos sido citado por las autoridades junto al resto de los expedicionarios. Allí se nos da la bienvenida y se nos entregan unos presentes, es el momento de las presentaciones y los saludos, tras lo cual nos trasladan al hotel para las habitaciones y el almuerzo. Entre los pilotos la camaradería surge espontáneamente, y antes del almuerzo ya estamos en un bar tomando cervezas y contando batallas. Me deleito con los relatos, hay pilotos desde los mas novatos (como es mi caso) hasta veteranos de la escala de complemento con cientos de horas en T6 sobre sus espaldas y que ahora sin abandonar su pasión por volar se dedican a los más variados oficios en la vida civil. Después del almuerzo un guía nos enseñan la ciudad, contándonos multitud de anécdotas históricas como la que definió el tamaño de Melilla. Cuenta la historia que éste se delimitaría mediante circulo cuyo radio establecería el disparo de un cañón, y que hubo que realizarlo dos veces puesto que en la primera ocasión cayo demasiado cerca. Otra cosa que impresiona es su verja.

Tras el paseo nos volvemos al hotel a recoger a Luis que ha preferido dormir una siesta, y de ahí a recorrer tiendas en buscas de regalos para agasajar a nuestras familias a la vuelta. Después de una ducha el autobús nos recogerá en el hotel para llevarnos al lugar de la cena, un restaurante/discoteca que nos amenaza con una larga noche. Mientras esperamos el autobús me encuentro con los compañeros de la lista de Aviación Ligera, ya estamos todas las tripulaciones. Supongo que a todos nos agrada tener un rostro para nombres que solo hemos visto escritos.

Cena Oficial con entrega de presentes, y después unas copas... y muchísimas historias. Al final somos mas de veinte tripulaciones las que hemos recogido el testigo de la llamada de Melilla. Durante la velada los comentarios giran en torno al viento, el que más y el que menos ha tomado a tres puntos, como comentaban bromeando, no con las tres ruedas a la vez, si no botando en la pista tres veces. Debido a la época del año y al clima melillense se está de gloria, puesto que la discoteca es a cielo abierto, pero nos permite apreciar el viento que parece que arrecia.

Con esta preocupación nos fuimos a dormir dispuestos a afrontar el siguiente día, y deseando que el viento se calmara. No tenemos suerte y el domingo es una repetición del día anterior. Ante lo cual, debido a que nuestro trayecto es largo, que con tomas y despegues consumiríamos demasiado combustible, y el riesgo que lleva operar en estas condiciones de viento, decidimos renunciar a los vuelos de divulgación, opción adoptada por buena una parte de las tripulaciones. Permanecimos en el aeropuerto para ver como aguerridos pilotos formaban un carrusel coordinados por la torre, en el cual los no menos aguerridos ciudadanos se montaban en los aviones para su bautismo. De vez en cuando se le daba paso a un CN-235 de Binter...todo un espectáculo.

Sobre las 12:00 con nuestro plan de vuelo hecho, (en este punto cabe destacar que se ha de volver a un aeropuerto con aduanas, con lo que tuvimos que elegir San Pablo) nos dispusimos a partir, agradeciendo a autoridades y colaboradores con el evento,  las atenciones recibidas.

Inquietante el despegue, pues no estamos acostumbrados a hacerlo con una montaña como telón de fondo. En el vuelo de vuelta el viento lo tenemos de frente, el viaje será un poco mas largo, nada más. Cruzamos el "charco" de nuevo, Málaga APP nos da rumbo para alejarnos de su TMA puesto que hay intenso tráfico, estaremos un poco mas sobre el agua. Una vez librado rumbo a casa, pasamos por encima de Morón y tomamos si mayor novedad en San Pablo. Tras cumplimentar nuestras obligaciones aduaneras partimos para La Juliana, terminando nuestra aventura por tierras africanas.

Los protagonistas

Ronda

Grazalema

El Estrecho

LLegando a tierras africanas

Impresionantes vistas de la ciudad

Y de los alrededores

Torre

La ciudad

Vistas de la plataforma de estacionamiento

Bautismos

Curioso color el del pantano

A la vuelta nos recibe la costa malagueña

Morón