Royal International Air Tatoo. Fairford 15/07/2006
Por Javier Bozzino
Tras asistir a las jornadas aeronáuticas que se celebraron en Murcia, bajo el lema, Aire06, y complacidos por lo que allí vimos, planeamos acudir a otro gran festival. En las fechas en las que estábamos, había poco tiempo para la logística, por lo que decidimos que fuera en Europa, concretamente en el Reino Unido. Iríamos a uno de los festivales con mas solera y renombre del mundo aeronáutico, el Royal International Air Tatoo.
El RIAT, siglas por las que también se le conoce, nació allá por el 1971 como un festival benéfico en apoyo de la Royal Air Force Association (obra social de la RAF), teniendo como sede North Weald, Essex. Por aquel entonces era el Air Tatoo. El número de asistentes y participantes pronto sobrepasó las capacidades del aeródromo, por lo que hubo que trasladarse, eligiéndose como nueva base a Greenham Commom, siendo esta su sede entre los años 1985 y 1993. En 1994, y debido a la reactivación militar de Greenham Common, el RIAT se vió obligado a emigrar otra vez, en esta ocasión a su emplazamiento actual, RAF Fairford, celebrándose por primera vez en esta base en 1994, y convirtiéndose en un festival anual. En 1996 es premiado con la garantía de la corona británica. Pudiendo usar la palabra Real en su denominación. Pasa entonces a denominarse Royal International Air Tatoo. Solo durante los años 2000 y 2001 se celebra en la base RAF Cottesmore, Rutland, y es debido a trabajos en la pista de Fairford. Este festival dedicado hoy en día a recaudar fondos, para la obra de caridad de la RAF, es realmente un torneo que dura mas que el fin de semana que se abre al público, torneo donde compiten los representantes de distintas fuerzas aéreas.
Con semejante tarjeta de presentación queda decidido el objetivo. Nos pusimos manos a la obra con la reservas de vuelos, hoteles, vehículo y la propia entrada al festival. Repetiríamos el esquema usado en nuestra visita al Imperial War Museum de Duxford, combinando turismo y aeronáutica, y estableciendo nuestro cuartel general en Londres.
Todo iba a la perfección, incluso teníamos reservas para el "Jubile Garden"; espacio reservado dentro del recinto y estratégicamente situado cerca de una de las cabeceras donde se puede contemplar las evoluciones cómodamente desde una especie de hamaca.
El sábado, desde nuestra base en Londres, salimos temprano para no perdernos ni un ápice del festival, pero quiso el destino que las cosas se torcieran, tanto por errores propios como ajenos, lo que no nos dejó tan satisfecho como esperábamos. El tiempo aunque nublado en un principio, fue inmejorable, pudiendo disfrutar de un magnífico día soleado, de los que no suelen abundar por esos lares. El primer contratiempo surgió en el camino, y es que aunque este feo decirlo, en todos lados cuecen habas, y allí, en Inglaterra, en la cabeza de Europa, tuvimos que soportar un ataco de mas de media hora por unas obras de reparación de una isleta. Precisamente el fin de semana en el que e preveían miles de desplazamientos.
Superado este primer obstáculo, continuamos camino. La legada al recinto esta bastante bien señalizada y muy organizada, al estilo británico, en fila, queue o line como dicen sus primos americanos. Esta organización en la entrada provoca un respetable embotellamiento en la carreteras que conducen a la base. Hemos consumido el todo el margen de tiempo que nos dió el madrugón con el resultado de que las primeras exhibiciones las vemos desde el coche.
Por fin aparcamos, un pequeño paseo hasta el acceso, llegamos a la puerta...la taquilla.. y...nuestras entradas no aparecen!!! No hay forma, la negociaciones fracasan, compramos entradas nuevas, no es plan perder mas tiempo, no nos queda otra opción que reclamar el importe cuando volvamos. En taquilla ya no se pueden adquirir las del sitio reservado, el Jubile Garden, pero ya da igual; pasamos el control de acceso.
Una vez dentro, y con el programa en la mano, la primera impresión es que nos hemos equivocado con la estrategia; aquello es inmenso, en la estática hay decenas de aviones , el programa de exhibiciones es apretadísimo, y no solo se puede contemplar las evoluciones en el aire, también los despegues y aterrizajes. A esto hay que añadirle, un gran mercadillo aeronáutico, con gran cantidad de "puestos" donde poder adquirir desde una típica pinta de cerveza, a un álabe de la turbina de un Concorde, exquisitamente enmarcada, identificada y numerada. Todo un lujo para un coleccionista.
Siempre he admirado la cultura aeronáutica de los británicos, y su gusto por la preservación de su patrimonio, no siendo extraño encontrar, en estos eventos, espacios donde hacen campañas para recaudar fondos y poner tal o cual avión en vuelo, y lo mas curioso es, que el ciudadano de a pié contribuye, se enorgullece por pertenecer a tal o cual asociación que mantiene en vuelo una pequeña parte de su historia. Y en esta ocasión era para nada mas y nada menos que un Avro Vulcan.
Como había mucho que ver y poco tiempo para ello, más que dedicarnos a correr de un lado para otro, seleccionamos aquellas exhibiciones novedosas, o mas espectaculares y difíciles de contemplar en otros eventos, y vimos aquellas que nos permitió el tiempo disponible. Esto es el resultado...
En primer lugar los Red Arrows, pero no su programa de vuelos, si no una secuencia de la preparación y salida, desde corta distancia, desde la mísmisima calle de rodadura.
Aeronaves en perfecta alineación con cúpulas abiertas esperan a sus pilotos.
Las tripulaciones conversan mientras llega la orden.
Ha llegado el momento, a bordo!!
Puesta en marcha aprobada, últimas comprobaciones.
Saludo al respetable, y detrás del lider!!
Tras los Red's va un Eurofighter Typhoon, pasando tan cerca, que una vez no sobrepasa y nos enseña sus toberas nos llega el chorro de aire caliente!!! Esta es la tónica general del RIAT06, acción en continuo; ya ea tráfico por las calles de rodadura, aterrizajes o despegues en la pista, calentando motores en plataforma, o evolucionando en el cielo, todo desde tan cerca como para sentirlo. Eso sin contar la inmensa plataforma destinada a la estática, tanto que dispone de líneas de autobuses para no perder mucho tiempo en los desplazamientos de una zona a otra.
Tras la marcha del Typhoon, continuamos nuestro camino hacia la pista contemplando en el camino a los English Electric Camberras, con su cabina desplazada a estribor y el "curioso" puesto del oficial de radar, tras el cono de proa, como se puede apreciar en la última isntantanea. Pocas oportunidades habrá de volverlos a verlos, están viviendo sus últimos días de servicio activo, como reza la leyenda conmemorativa pintada en el morro. El RIAT, tiene estas cosas, lejos de las presiones comerciales de otros festivales como Farmborought o el afamado le bourguet, es elegido para el debut de unas aeronaves, o el retiro para otras, como es el caso de estos Camberras.
Otros aparecen engalanados para alguna conmemoración; este el caso del BAC VC10 B1K y sus 60 años en servicio con la RAF ,
el Hawker Siddeley HS-125-2 Dominie T1 y los 44 del Air Engineering Training,
o este Hawk TR1 y los 90 de la propia RAF.
Están presentes, los nuevos Hawks, vestidos de negro; los Lynx, pertenecientes a los Black Cats de la Marina Real; Los Extras 300 de los Royal Jordanian Falcons, que ya vimos en Murcia.
Los Eurofighters del Ala 11, en representación de España, junto a la Patrulla Águila. Y es que el RIAT es realmente un torneo, que se desarrolla en las semanas previas al festival y en el que compiten lo mas granado de la fuerzas aéreas de del mundo. El fin de semana participan en el festival, ya sea en la estática o el programa de vuelos. De ahí encontrar tan nutrida representación de los distintos países participantes.
...también están los Grippen suecos...
...y por fín llegamos al comienzo de la estática,¡¡¡al principio!!!! En cabeza de esta primera sección, un debutante, el Osprey. A partir de este momento alternamos estática con exhibiciones en vuelo.
Mientras tanto, en el cielo evolucionan los Red Arrows.
Y ya que hemos nombrado al Osprey, cuyo nombre completo es Bell-Boeing MV22B Osprey, lo vimos en tierra y en aire, ambos pertenecientes al cuerpo de Marines de los EEUU, y en cuya exhibición pudimos contemplar de lo que era capaz, con varias transiciones de vuelo vertical a vuelo de traslación.
Entre los presentes, una nutrida representación de la industria aeronáutica británica. Un ejemplo son estos Scottish Aviation HP-137 Jetstream T2.
Aparece en escena uno de las actuaciones estelerares y motivo por el que asistimos al RIAT, poder contemplar en vivo y de cerca a un Boeing B52 Stratofortrees o Buff. Palabra formada por la iniciales de ,Big Ugly fat fellow, o loq ue es lo mismo, "Tio grande, feo y gordo", todo un apelativo cariñoso, para semejante bestia!
Y por i esto no fuera suficiente, le acompaña un Rockwell B-1B Lancer, que hace una impresionante pasada con ala en flecha máxima y posquemador.
Una vez terminado el viaje es el momento de sacar conclusiones y nuestra recomendación es que se asista los dos días. Se pernocte cerca de Fairford, siendo Oxford una buena elección; para llegar, usar el trasporte público específico. Con estas recomendaciones podríamos decir que se posible apreciar el todo lo que el RIAT es capaz de ofrecer ,en su verdadera magnitud. A nosotros no nos queda mas remedio que volver en años venideros.